lunes, 30 de marzo de 2009

Mariposas

Cuando Alfonso retiró la polvorienta novela de la metálica estantería no sabía que ese simple acto de curiosear, con aburrimiento y apatía las amarillentas páginas de añosos libros iba a ser un punto de inflexión en el hasta ahora deprimido sendero de su vida. El aspecto del libro no tenía nada de especial, lucía como todos los otros libros cuidadosamente empastados y del mismo color alineados a la altura de sus ojos y Alfonso con todo el desgano del mundo lo enganchó por el lomo y lo retiró del estante, sin embargo el título le llamó la atención: “Los Afectos de una Mariposa” Inmediatamente le pareció que debía leerlo, que necesitaba leerlo. Le extrañó esta urgencia por leer un libro viejo, polvoriento y desconocido. Por un momento pensó que el título intentaba expresar la idea de una especie de Efecto Mariposa. Se sonrió por haber tenido esta absurda idea... un Efecto Mariposa no tiene nada que ver con Los Afectos de una Mariposa. Se preguntó por un instante del cómo serían, en el caso de ser posible, los afectos, los amores, los sentimientos de una mariposa... se preguntó si esa pregunta tendría sentido. Con un dejo de tristeza pensó en lo breve de su existencia y en lo insignificante que serían esos afectos, ¿en los de él o en los de la mariposa?... en lo tan patéticamente breve e insignificante... pero sin embargo... Se sonrió nuevamente pues la misma trastocación en el sentido del título desmentía la insignificancia de esos afectos y la importancia casi cósmica de esos relativamente breve lapsos de tiempo que llamamos vida... recordó que justamente un Efecto Mariposa es precisamente la magnificación de lo insignificante... nuevamente sonrió como burlándose de sí mismo. Sólo una mente un tanto desequilibrada como la de él podía estar pensando en que de algún modo, en algún punto a lo largo de su vida, en alguna bifurcación en ese inestable sistema que constituyó su vida se hubiese producido un evento afectuoso tan nimio, tan insignificantemente pequeño como lo es un aleteo de mariposa, pero que amplificado por el tiempo y multiplicado por sus ansiedades lo hubiese llevado justamente a estar leyendo emocionado en las páginas amarillas de un libro que comenzó a leer sólo porque estaba allí una brevísima historia de amor imaginario entre dulces y frágiles mariposas, mariposas que de algún modo le estaban enseñando que, en el inmenso e infinito sistema de la vida, ningún afecto y ninguna existencia es verdaderamente insignificante.

Carlos Alberto

2 comentarios:

  1. Me quedo viendo el blog, el poema, anterior muy bonito, lleno de palabras sentidas.

    Saludos.

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  2. carliños que lindo!!!

    no sabía de este sitio ,lo apunto y lo enlazo altiro!!!
    soy muy volada jajaja
    el poema que has puesto es PRECIOSO!!!
    que rico toy más contenta:=)


    muchas gracias por apuntarme un comentario
    hace tantas lunas que no hablamos
    ojalá algún dia nos juntemos a conversar un café
    un besito de luz amigo

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